A un año del asesinato de Yuliana Samboní continúa la indignación

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El Espectador

La familia que ahora habita la casa donde vivía la familia de Yuliana Samboní, hoy siente más que nunca el vacío que dejó el asesinato de la menor en el barrio Bosque Calderón, en el nororiente de Bogotá. A un año del atroz crimen que impactó a todo el país, varios homenajes se realizan en la casa donde vivió la menor, el edificio donde fue encontrada la niña y en su pueblo natal, en la vereda El Tambo, en Cauca.

Wilson Flórez, el hombre que ahora vive en la vivienda en Bosque Calderón junto a su familia, compró flores para recordar a la menor que no conoció. En la última semana varios medios de comunicación se han acercado a la vivienda para reportar que ha pasado en la zona, que el jardín infantil del barrio cerró hace años y que no hay un colegio de educación secundaria cerca, aunque hace pocos meses el alcalde Enrique Peñalosa visitó la zona para comprometerse a legalizar en barrio el próximo año.

Frente al edicio Equus 66, que cambió su nombre tras conocerse lo ocurrido, se reunen madres y familiares de otros niños que fueron abusados y asesinados. También llevaron flores e imágenes de los menores para exigir mayor justicia y sensibilidad por estos casos que se repiten a diario en todo el país.

Mientras que en la vereda El Tambo, en Cauca, a donde volvió la familia Samboní, se prepara para la noche de este sábado un homenaje a la menor. “Ha sido un año lleno de tristezas y de dolor por la ausencia de Yuliana. Ha sido muy duro porque el daño que causó este señor fue muy cruel y nos partió el alma”, dijo a Noticias Caracol, el padre de la menor Ovidio Zacaramboi Samboní.

El crimen de la menor fue hace exactamente un año. Hacia las ocho de la mañana, Rafael Uribe Noguera llegó al barrio Bosque Calderón y raptó a a menor que subió a su vehículo. A las 11:00 de la mañana después de haber secuestrado a la pequeña Yuliana Samboní, pidió a domicilio un encendedor, cigarrillos y un tarro de aceite de cocina. Él mismo recibió el encargo.

A las 7:00 de la noche las autoridades encontraron el cuerpo sin vida de la pequeña oculto entre el sistema eléctrico del jacuzzi que tenía empotrado Uribe Noguera en el apartamento 603, del edificio Equus66. Dos días después Medicina Legal determinó que el cadáver había sido lavado con aceite, lo que configurara un intento por borrar las huellas del abuso y la tortura que sufrió la niña.

Uribe Noguera se declaró culpable y en un primer juicio fue condenado a 51 años y 10 meses de prisión, luego por determinación del Tribunal Superior de Cundinamarca la condena se incrementó a 58 años de cárcel por secuestro, violación y feminicidio de la niña, en hechos ocurridos en diciembre de 2016.

Ahora queda por esperar el próximo 14 y 15 de diciembre el juicio contra los hermanos Francisco y Catalina Uribe Noguera, quienes fueron acusados por los delitos de ocultamiento de material probatorio y favorecimiento de secuestro y que de acuerdo con la Fiscalía, dilataron la búsqueda de la menor el día de la desaparición. De acuerdo con el ente de investigación hay suficiente material probatorio y más de 40 testimonios con los que se demostraría la culpabilidad de los hermanos.

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