“Amenazas por redes deben ser tomadas en serio”

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“Las amenazas a periodistas en internet y en las redes sociales no son tomadas en serio por las autoridades, pese a que éstas son cotidianas y pueden conducir a este tipo de dramas”. Así lo sentenció Reporteros Sin Fronteras en un comunicado a raíz del asesinato de la periodista huilense Flor Alba Núñez, perpetrado el pasado 10 de septiembre frente a la emisora en la que trabajaba en Pitalito (Huila).

De la misma forma, la organización expresó su desacuerdo con que no se contemple ninguna sanción para este tipo de amenazas ni haya medidas preventivas para proteger a los periodistas amenazados en redes, sobre todo a los de las regiones.

Aunque no se ha confirmado que tenga algún nexo con el crimen, a comienzos de agosto Núñez fue amenazada a través de redes sociales por el cubrimiento que hizo de la muerte de un perro que fue apuñalado y colgado en Pitalito.

“Nos enteramos porque Flor escribió en su cuenta personal de Facebook que estaba recibiendo amenazas porque ella, con su convicción de mostrar todas las caras de la moneda, entrevistó a los implicados en la muerte del perro”, dijo Aris Hernández, su pareja.

Después de la publicación en la red social no se supo nada más, hasta hoy, que se convierte en una de las hipótesis que manejan las autoridades que ya anunciaron una recompensa de $100 millones para quien entregue información sobre los criminales que asesinaron a la comunicadora.

El pasado jueves, al frente de la puerta de su oficina, en el barrio Cálamo de la ciudad de Pitalito (Huila), un sicario le disparó por la espalda. En un video revelado por Noticias Caracol se ve la frialdad con que actuó el sicario. El hombre, que iba con un casco de motocicleta, se acercó a la periodista, le disparó en la cabeza y se marchó como si nada. Núñez fue trasladada a un hospital cercano, donde horas más tarde falleció por la gravedad de las heridas.

La noticia fue recibida con estupor en La Nación TV y TV Noticias Pitalito, en donde Núñez había trabajado los últimos tres años como corresponsal y reportera. “No sabíamos nada. Flor era nuestra corresponsal en Pitalito y su trabajo siempre fue impecable. Por eso su muerte nos sorprende tanto”, le explicó a El Espectador Alejandra Montoya, jefa de redacción de La Nación TV.

Las autoridades manejan otras dos hipótesis sobre el homicidio. La primera, que tiene algo que ver con la publicación de unas fotos de un robo perpetrado en el centro de Pitalito. Y la segunda, que esté relacionado con el cubrimiento dado por la periodista a la contienda electoral que se vive en esa región del país.

No obstante, a diferencia de lo sucedido con el caso del perro muerto, no se conocen amenazas vinculadas directamente a estos dos hechos. Tampoco se descarta que el homicidio se haya producido por algo distinto a su labor como periodista.

La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) rechazó el crimen y anunció el traslado de una misión para indagar sobre lo sucedido a esta periodista. Su padre, Marcos Núñez, quien desconocía las amenazas en su contra, le dijo a este diario que “cuando Flor salió de la casa para hacerse periodista nos dio mucha alegría porque ella siempre fue una muchacha emprendedora y trabajadora. Pero mire en qué acabó esa ilusión”.

Hace 17 años, en el mismo barrio en el que Núñez fue asesinada, desconocidos acabaron con la vida del periodista Nelson Carvajal. El caso sigue en la impunidad. La familia de Núñez espera que no suceda lo mismo esta vez. “Lo que esperamos ahora es que la justicia haga su trabajo y la impunidad no nos haga más difícil esta pérdida”, dijo Aris Hernández.

 
Por: elespectador.com

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