Así recuerda Alfredo Gutiérrez a Calixto Ochoa

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Visiblemente conmovido y con un tono de voz que transmitía gran tristeza, el tres veces rey vallenato Alfredo Gutiérrez recordó que llegó a grabar su primer disco, cosa que marcó el comienzo de su exitosa carrera musical, gracias al apoyo de Calixto Ochoa. A continuación, las palabras con las que quiso recordarlo ayer por la  mañana, a pocas horas de darse a conocer la muerte de Ochoa en Sincelejo.

“A Calixto, en poquitas frases lo defino así: es el padre, es el amigo, es el anfitrión, es el hombre al que le encantaba que su casa estuviera llena de huéspedes, sin ningún asomo de envidia o de egoísmo. Era un hombre sencillo, con un corazón que no le cabía en el pecho. Por eso no había nadie que no lo quisiera. (Fotos: Calixto Ochoa, el folclor vallenato del ‘Negro Cali’)

“Recibí de él lo mejor de la vida. Me daba acordeones para que yo saliera a tocar. Viví en su casa. Me daba comida, me daba de todo. Me quería mucho, no me llamaba Alfredo, desde el primer día en que me conoció me dijo ‘Ñato’, nunca me dijo de otra manera.

“Llegué a su casa cuando tenía unos 15 años. Cuando muere mi padre, en 1958, pasaron seis meses sin que tocara acordeón y me llevaron unos amigos a una finca, en la población de Tillo entre Sabana de Beltrán y Los Palmitos. Entonces, allá tenían un acordeoncito de dos teclados y querían que les enseñara a tocar. Les dije que el acordeón estaba muy dañado y dijeron que había un señor Calixto Ochoa que lo arreglaba. Fuimos a buscarlo. Al verme, él con su jocosidad me dijo: ‘Tú eres ñato’, desde entonces me dijo así.

“A los pocos días –agrega Alfredo Gutiérrez– me devolví a buscar el acordeón. Y Calixto me dice: ‘¿Tú por qué no te quedas aquí, muchacho? ¿Qué vas a hacer en ese monte? Tu porvenir es el acordeón. Después vino lo que sabemos: que me llevó a Discos Fuentes, de ahí grabé el porro ‘Majagual’ y ‘La paloma guarumera’.

“El viejo tenía tanta humildad, se enamoró de mi forma de tocar el acordeón. Él era la estrella y a mí no me conocía nadie y sin embargo dijo que quien iba a tocar el acordeón en Los Corraleros era yo. Él era el famoso y lo hizo aunque yo nunca había grabado y tenía unos 16 años”.

“Todavía recuerdo estos tiempos en su casa. Yo entonces no componía canciones, no más cantaba y tocaba. Como él arreglaba acordeones y componía todo el tiempo, yo lo oía cuando tarareaba y después le hacía bromas. Le decía: ‘Oye, Calixto, yo también estoy componiendo una canción’. Se la tocaba en el acordeón y era la que él había compuesto y estaba inédita. Yo me las aprendía y se las tocaba. Me decía: ‘Muchacho, eres malo, esa canción es mía’.

“Llegué a su casa en el 58 o 59, me aparté de él cuando ya tenía ‘La paloma guarumera’, en el 61. Duré como dos años viviendo en su casa, pero cuando uno se pega la enamorada, se va uno detrás de la mujercita, pero aunque tenía toldo en otra parte, me iba a veces a dormir allá, a la casa de él”.

“La última vez que compartimos en el escenario fue en una gira en 1988, nos llamaron para unos carnavales de Barranquilla, hicimos como diez conciertos. Fue la última vez que tocamos juntos, luego él se retiró de cantar en los años 90, pero siempre seguimos viéndonos. Vivíamos en comunicación.

“Lo vi hace como 15 días en Sincelejo, iba a tocar en un cumpleaños cerca y dije, voy a visitarlo. Fui y le dije a mi esposa: ‘Veo a Calixto muy bien, estaba de buen humor, echando chistes. Vea, qué cosa’. No parecía que fuera signo de lo que iba a pasar después”.

El legado de Calixto Ochoa: Los Corraleros de Majagual y más allá

La Historia de los Corraleros de Majagual se empezó a escribir de la mano de Calixto Ochoa (1934-2015). El acordeonero, cantante y compositor de centenares de canciones ya tenía un disco y una canción inolvidable, ‘El lirio rojo’ (grabado con el sello Eco) cuando don Antonio Fuentes, leyenda de la discografía colombiana lo reclutó como artista exclusivo de Discos Fuentes, para hacerle contrapeso a la fuerza que tenía ya Aníbal Velásquez.

Fuentes también le encargó a Ochoa que reclutara a los mejores músicos que pudiera para hacer una especie de agrupación muy poderosa musicalmente, una que reuniera el sabor de las bandas de viento y el delicioso acordeón vallenato en una fusión que desde entonces se llamó música corralera.

Ochoa entonces llamó a Eliseo Herrera, Chico Cervantes y Lisandro Mesa, así como al muy joven Alfredo Gutiérrez, quien ya hacía notar su genialidad. El punto de partida de Los Corraleros se dio en 1961 y la agrupación era el estrellato tropical de entonces y con el tiempo se hicieron leyendas de la música colombiana hoy.

Por eso, cuando nueve años después, Ochoa se presentó a concursar por el título de Rey Vallenato (1970) no tuvo que caminar, lo llevaban prácticamente en hombros a todos los lugares. Admirador y aprendiz (no porque le hubieran enseñado o dado consejo, sino de tanto oír sus notas) de Andrés Landero y Luis Enrique Martínez tuvo que competir contra ellos en una contienda donde también estaban Náfer Durán y Emiliano Zuleta Díaz. Y ganó “con canciones nuevas” o inéditas, al festival siempre llevó novedades porque así como podía hacer magia en el acordeón era un compositor prolífico.

Con los Corraleros estrenó la composición para él más querida: ‘Los Sabanales’, además de ‘La ombligona’,’ Charanga campesina’ y ‘Playas marinas’. Pero son reconocidas con igual o mayor importancia por todos sus seguidores canciones como ‘El ‘africano’, ‘Listo Calixto’.

Otros artistas, incluso salseros, hicieron versiones famosas de sus canciones, ejemplos son ‘Manantial del alma’, ‘Charanga campesina’ (famosa por versión de Fruko y sus Tesos) y ‘La plata’, una de las más famosas canciones suyas cantadas por Diomedes Díaz.

Ochoa tuvo su propio conjunto después de los Corraleros y mantuvo siempre el amor por su “acordoeona”, dicho en femenino –así la llamaban él y su esposa–, tanto que dormía con ‘ella’. Le conocía todos los detalles al instrumento que le dio la gloria, tanto que era técnico de acordeones (ese que buscan los vallenatos cuando necesitan ajustar los instrumentos a diferentes tonos requeridos para interpretar el género).

Hacía años que no grababa ni se subía a los escenarios. Su salud empezó a deteriorarse hasta volverse realmente delicada cuando le dio una primera isquemia en el 2011, de la que se recuperó lentamente. Además tenían que hacerle tratatamientos de diálisis.

En el 2012, el Festival de la Leyenda Vallenata lo convirtió en su figura homenajeada de ese año

De sus hijos, solo dos –César y Rolando– siguieron su senda en el acordeón. Este sábado, Ochoa fue hospitalizado de urgencia en la U.C.I de Sincelejo, la ciudad donde vivió sus últimos años, al lado de Dulzaide Bermúdez.

Por: EL TIEMPO

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