“Colombia es un país con mucho talento en béisbol”: Nabil Crismatt

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Después de que Colombia le ganara a Canadá, Nabil Crismatt celebró como todos los jugadores de la selección. Un triunfo histórico, sin duda alguna. Pero para este barranquillero, de 22 años, fue algo más. Se convirtió en un impulso para tomar la responsabilidad contra República Dominicana, nada más ni nada menos. Fue una victoria que prendió el fuego competitivo que lleva dentro. En medio de la algarabía se acercó al mánager Luis Felipe Urueta y le dijo: “Pipe, déjame abrir mañana. Estoy preparado”. Noticia grata para el entrenador, que sonrió, asintió y le dio una bola en señal de que había aceptado su propuesta.

Este Clásico Mundial de Béisbol fue un sueño para todos los jugadores colombianos. Todos querían estar en Miami representando al país. Aportar para que en Colombia se viera este deporte. Y así fue. No sólo por la victoria sobre Canadá, sino también por la forma como el equipo jugó. Entregando su corazón en cada jugada, en cada out, en cada turno al bate. Precisamente para Nabil Crismatt fue un anhelo que se forjó desde que estaba niño y practicaba béisbol en la cancha de Pequeñas Ligas del Norte en Barranquilla.

En ese campo, situado al norte de la capital del Atlántico, cerca al Centro Comercial Buenavista, este joven de 22 años dio sus primeros pasos en el béisbol. Se combinó como jugador de tercera base y como lanzador. “No me iba mal con el bate, lo hacía bien”, recuerda entre risas. Pero sin dudas, donde mostró más potencial fue en la lomita, sobre todo por el buen control que tenía de la recta. No había deporte que lo trasnochara más que este. Practicó BMX y algunos deportes extremos, pero ninguno colmó sus expectativas.

Cuando estaba en la lomita sabía que era él contra el mundo. Sentía que tenía el poder en sus manos cuando le entregaban la pelota para que realizara lanzamientos. Eso fue lo que siempre le divirtió: tener el control de un juego impredecible. Por eso fue que cuando el cazatalentos dominicano Miguel Delgado se lo llevó para Santo Domingo a los 15 años, no tardó mucho en encontrarle posición y él no se demoró en brillar. Necesitó ocho meses para que las organizaciones de Grandes Ligas pusieran los ojos en él y fueron los Mets los que se quedaron con sus servicios.

No se demoró tampoco en avanzar en los equipos de Ligas Menores de la franquicia neoyorquina. Desde su llegada en 2012 ha ganado 16 encuentros y ha perdido nueve, con una efectividad de carreras limpias por juego de 2.61. Una barbaridad. Casi una carrera menos de las que permitió Julio Teherán a ese nivel. Teniendo en cuenta que el derecho de los Bravos fue considerado uno de los mejores prospectos por la MLB en 2011. Su mentalidad es clara: salir a cada partido a divertirse. Esa es su filosofía y de a poco se va abriendo camino en la organización de los Mets.

De los lanzadores que están en este Clásico Mundial de Béisbol es uno de los más jóvenes. Pero su proyección es enorme. “En los momentos más difíciles, los nombres no valen nada. Son el lanzador y el receptor los que manejan el partido. Así que no te fijes en quién está sino en qué lanzas”, fueron las palabras que Édgar Rentería compartió con él. Ese fue el mejor consejo que recibió e intenta aplicarlo. Este domingo fue el abridor contra República Dominicana en el último partido de la fase de grupos que tuvo Colombia. El lanzador compartió con El Espectador las experiencias que le dejó esta participación en el Clásico Mundial de Béisbol.

¿Cuáles son sus objetivos para 2017?

Seguir preparándome como lo he venido haciendo. Mi sueño es llegar a Grandes Ligas, y creo que si sigo así puedo llegar pronto, pero eso es decisión de los mánagers. No puedo pensar en lo que no tengo decisión. Lo único que debo hacer es estar listo para salir siempre con ambición y responder cuando mi equipo lo necesita.

¿Cómo fue su preparación?

Tuve una gran preparación. El entrenamiento de la temporada muerta lo realicé con José Quintana, quien ha sido mi compañero en los últimos cinco años en lo que se trata de entrenar. También estuve en Puerto Rico jugando algunos partidos. Aprendí dos lanzamientos nuevos y creo que va a ser un año maravilloso.

¿Qué importancia tiene para Colombia la participación en este Clásico Mundial?

Es algo histórico. Por primera vez un seleccionado participa en este evento, y además lo hizo de gran manera. Fue una actuación notable. Creo que servirá para que el béisbol colombiano siga creciendo y sea más visible en otras regiones del país, más allá de la costa norte.

Esta selección es unida. ¿Qué tan determinante es eso en el campo?

Creo que es lo más grande que tenemos. Todos los peloteros que estamos aquí nos conocemos desde hace tiempo, hemos jugado pelota desde hace mucho. Eso nos hace una familia. Es evidente en todas partes: dentro del terreno, por fuera, y creo que por eso todo el mundo habla de esta selección. Porque es por esa unión y esas ganas de mostrarle nuestro béisbol al mundo que jugamos como lo hicimos.

¿El béisbol colombiano llegó a su techo con la victoria en el Clásico Mundial o aún queda más por demostrar?

No. Eso apenas fue la punta del iceberg. Lo que se viene para el béisbol colombiano es muy grande. Aún queda un camino muy grande por recorrer, muchas figuras por sacar. Colombia es un país que ha crecido en este deporte, que tiene mucho talento, y estoy seguro de que más alegrías vendrán gracias a este deporte.

¿Cuál cree que es la clave para que este deporte se siga más en el interior del país?

Hacer lo que estamos haciendo: dejar todo por Colombia en los eventos internacionales. Demostrar que podemos llegar a ser un país de grandes peloteros. Sólo así el país entero mirará el béisbol.

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