“En movilidad, Fundación no ha aprendido la lección”

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Un año después de la tragedia en la que murieron 33 niños en el interior de un bus, el transporte escolar en mototaxis es un riesgo permanente.
En Fundación, Magdalena, los usuarios de transporte se desplazan a diario sin las mínimas normas de seguridad y protección porque son vehículos que no se ajustan a las normas que rigen el servicio público.

Mototaxis, motocarros y ciclotaxis ruedan sin control alguno por las calles, con usuarios, en su mayoría estudiantes, que parecieran no haber aprendido la lección de hace un año, cuando un bus, viejo, en mal estado mecánico y con un conductor sin licencia, repleto de niños, se incendió causando la muerte a 33 de ellos.

Lo preocupante es que en este municipio muchos saben que están procediendo mal, pero tampoco se regulan. “Sí es cierto que es un peligro andar así como andamos en las motos, pero ¿qué más podemos hacer si las escuelas no tienen transporte escolar y la ciudad no tiene servicio de buses?”, dijo Carlos Cañas, estudiante de noveno grado.

Otros, más osados, afirman que “sencillamente nos gusta el vértigo”, como afirmó otro escolar de 15 años.

Basta ubicarse en una esquina de la calle 8 o principal, para ver una ‘ola’ de infracciones por parte de los conductores de motos que infringen a veces bajo la mirada de la Policía.

Mototaxistas y pasajeros sin cascos, tres y hasta cuatro personas sobre el vehículo; mujeres con niños recién nacidos y hasta ancianas de parrilleras, apenas a medio sentar, son algunas de las tantas irregularidades que con intranquilidad se observan.

Y aunque los motocarros parecen ser más seguros que las mototaxis, suelen viajar con sobrecupo, especialmente en las horas pico y de salida escolar.

La preocupación ciudadana se hace más notoria entre los padres y familiares de los niños que el 18 de mayo del 2014 fallecieron calcinados en un bus en mal estado. Ninguno quiere repetir la tragedia con otros de sus hijos y reclaman a las escuelas transporte escolar.

Humberto Otero Pérez, papá de Yelena Patricia, una de las víctimas del fatal accidente, manifestó que cuando sus hijos John Carlos, de 10 años y Humberto Jr., de 12, se van para la escuela Antonio Nariño, queda en casa con el “credo en la boca”.

“Me da miedo cuando se transportan en moto, pero es una necesidad. Aquí lo que necesitamos es un transporte escolar”, comentó.

Indicó que hasta hace poco estaba tranquilo porque vivía en el barrio Faustino Mojica y los niños se trasladaban a la escuela a pie por la cercanía. “Ahora no, nos mudamos para Los Rosales, en las viviendas gratis que nos dio la Nación y toca movilizarse en moto… y eso, cuando hay para el pasaje”, puntualizó.

La alcaldesa Luz Stella Durán reconoce que el peligro en movilidad es latente, pero aseveró que el asunto también tiene que ver con la conciencia de cada persona. Indicó que desde que llegó a la Alcaldía firmó un convenio con la Policía de Carreteras para que asumiera el tránsito urbano y rural. “Socializamos el proyecto para que no hubiera enfrentamiento entre la población y la Policía, para que expliquen a conductores sobre normas de tránsito, pero ciertamente tenemos muchos carros y mototaxis”. Reconoció el control de la Policía de Carreteras pero dijo que “aún falta mucho por hacer”.
Fuente: El Heraldo

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