“Esta crisis nos afecta a todos por igual en la frontera”: Colombianos y venezolanos

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El panorama para cambistas y transportadores en Maicao y Paraguachón es cada vez más difícil desde que el gobierno venezolano decidió cerrar la frontera con Cúcuta el pasado 20 de agosto.

Los efectos de todo lo que sucede en el paso fronterizo con el Táchira llegan hasta La Guajira, donde hay numerosas quejas por la baja en el bolívar, la disminución en el flujo de pasajeros y los controles en la vía que comunica con Maracaibo.

Colombianos y venezolanos dicen que esta crisis afecta por igual, por lo que confían en que la situación se normalice.

Umberto Fernández, un venezolano que vive en Paraguaipoa, maneja un carro por cupos que lleva pasajeros a Maracaibo. Desde que estalló el conflicto, sus ingresos han desmejorado porque sus clientes han disminuido. “Ya casi no trabajamos, nos ha ido muy mal porque la gente no quiere viajar para allá y los de Venezuela no quieren venir mucho”, indicó. Permanece en la calle 12 con carrera 13 de Maicao, sector donde se ofrece el servicio de transporte.

Lo mismo piensa Gilbert Andrade, quien asegura que antes hacía entre dos y tres viajes diarios, pero “ahora solo hago una sola vuelta, porque no hay pasajeros”.

Dice que el valor del pasaje estaba entre 1.200 y 1.500 bolívares, es decir entre $7.200 y $9.000, pero ahora están cobrando 800 bolívares, o sea $3.600, ya que el bolívar está a 4.50.

Junto a Luis Tovar, también venezolano, se mantienen en la parada de los vehículos a la espera de los viajeros, pero los despachos son más lentos porque no hay demanda.

Afirma que “la crisis en la frontera de Cúcuta nos tiene con serios problemas, y para colmo la devaluación del bolívar también nos afecta”.

De este punto salían a diario 100 vehículos para Venezuela, pero ahora solo están trabajando entre 70 y 80. “Los demás ya no quieren venir, seguro están haciendo otra cosa para ganarse la vida”, anota Tovar.

Johana Martínez, una venezolana que viaja frecuentemente a Colombia para comprar útiles escolares, que luego vende en su país, manifiesta que ahora hay más control de las autoridades. “Todo es normal en la vía, no hay muchos operativos, pero sí están revisando más los carros y a los pasajeros, además no están dejando llevar mucha mercancía”.

Las cajas de cambio en la terminal de Maicao también permanecen vacías.

Allí y en Paraguachón hay cambistas de bolívares en casi todas las esquinas. La situación está tan mala, que aseguran que están pensando en cambiar de oficio. “Llevamos diez días en las mismas, esto nos afecta por igual a colombianos y a venezolanos”.

Manuel González, que hace 30 años llegó a vivir a Maicao desde su natal Campo de la Cruz, sostiene que hay días en que no se llevan un peso para la casa.

Opina que la gente no quiere viajar por miedo a que cierren la frontera. “Nosotros vivimos de estos pasajeros y del cambio, pero no hay nada en estos días”, insiste.

Agregó que a él y a otros 30 cambistas que están en la terminal, solo les queda esperar que los gobiernos de ambos países logren llegar a un acuerdo que les devuelva la cotidianidad de sus trabajos.

“Queremos a colombianos”

Desde que hace dos años un hermano suyo vino a trabajar a Colombia, el periodista venezolano José Valladares, asegura que ha aprendido a querer a nuestro país y ahora mucho más que tiene un sobrino que nació en Barranquilla.

Trabaja en el periódico Meridiano de Caracas y manifiesta que “he ido un par de veces y nunca me imaginaba que el trato con los venezolanos sería tan bueno, nos aprecian mucho e igual sentimos nosotros”.

Valladares, quien cubre las noticias deportivas en Caracas, cree que el problema es político y “el gobierno venezolano ha buscado tapar la grave situación en la que estamos; por eso un día pelea con España, otro con Estados Unidos y ahora le tocó a Colombia”.

Agrega que allá no hay ningún odio contra Colombia y que lamenta todo lo que está pasando en las zonas fronterizas.

 

Por: El Heraldo

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