Exprocurador Alfonso Gómez Méndez hablo sobre el partido liberal y sus integrantes en el país

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La entrevistas lograda por la periodista Maria Isabel Rueda de la casa de el diario El Tiempo a el exfiscal y exprocurador Alfonso Gómez Méndez sobre el liberalismo en Colombia.

¿Qué está pasando en el partido liberal?

Lo que está pasando hoy es el resultado de una crisis que viene de tiempo atrás. Yo ubicaría sus orígenes en el 2005, cuando Samper y Serpa le entregaron el Partido a Gaviria, a pesar de que él había estado más o menos marginado. Tanto en el 94 como en el 98, y así está contado en uno de los libros de Mauricio vargas; él no votó ni por Serpa ni por Samper. Pero en esa operación les salió el tiro por la culata.

¿En qué sentido?

Porque Serpa volvió a perder. Venía de sacar en 1998 el 46 por ciento de la votación; el 36 por ciento en el 2002, y en estas elecciones sacó el 11 por ciento. Ahí comienza esta debacle. El partido queda en manos de esa camarilla. César Gaviria, jefe único del Partido Liberal, preside supuestamente la consulta, pero era claro, para quienes queríamos probar suerte ahí, que Gaviria tenía su propio candidato, que era Rafael Pardo, alguien a quien, como pupilo, ha llevado siempre a todas partes. Lo impone en la consulta en contra de Aníbal Gaviria, Cecilia López y en contra de mí. Gana la consulta con el apoyo de personas que, por cierto, habían sido cuestionadas, como César Pérez, Salomón Náder y Pedro Muvdi, condenados hoy por paramilitarismo.

Tampoco le fue bien a Pardo como candidato presidencial…

Sacó 600.000 votos en el 2010. Fue la derrota más grande en toda la historia del liberalismo. Estuvimos a muy pocos votos de perder el umbral. Y ahí pasa una cosa que es parte de esta crisis: en cualquier país del mundo, alguien que lleva a su partido a una derrota tan estruendosa se va no del partido, sino de la dirección. Se abre, como dicen los muchachos. Es el único caso en que un derrotado se quedó como jefe del partido. Y comenzaron a manejarlo a punta de avales, hasta convertirlo en lo que es hoy.

Lo curioso es que Pardo venía de ejercer cargos muy destacados en otros gobiernos, no merecía esa derrota…

Pardo había trabajado en los gobiernos de Barco y Gaviria, fue coordinador de la Gran Alianza con Pastrana y venía de hacerse elegir senador de Álvaro Uribe, de quien por un tiempo fue su gran adalid. Hasta actuó como gestor y ponente de su reelección. En algún momento vuelve otra vez con el liberalismo, vía Gaviria, y hoy se ha convertido en el gran contradictor de Uribe desde el cargo que ocupa en el gobierno de Santos.

Sí, hoy Santos y Pardo son grandes aliados, luego de fuertes enfrentamientos en el pasado…

No solo lo denunció penalmente, sino que Pardo le decía a Santos que respondiera por los ‘falsos positivos’ en su condición de ministro de Defensa. Hoy es uno de sus hombres más cercanos. Después de su paso por el Ministerio del Trabajo, se lanzó a la alcaldía de Bogotá. En eso también le ayudaron. Cuando suspenden a Petro, Santos pone a Pardo de alcalde encargado. Luego le entregan un programa de televisión, que nunca vigiló el Consejo Electoral, dizque para que hablara de Bogotá. Y entonces lo llevan de candidato de la Unidad Nacional a la alcaldía. Tenía todo para ganar, incluido el apoyo del Gobierno. Y con todo eso, no fue capaz. Ahí es cuando lo vuelven a llevar a la presidencia, y ahora se deja llamar ministro del Posconflicto, aunque simplemente sea un consejero. Pero, ahí también están por verse sus éxitos. No es sino mirar las cifras de la reinserción, de la sustitución de cultivos. Asume ese cargo y, aunque le dan todas las herramientas e instrumentos que no le dieron al general Naranjo (quien prácticamente se tuvo que ir por eso, casi desesperado), no hay resultados tangibles hasta ahora. Entonces: Pardo ya derrotó al liberalismo como candidato presidencial, como candidato a la alcaldía de Bogotá, y seguramente lo van a poner otra vez de candidato a alcalde. No se le haga raro.

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