Fotos sobre el peligro del cigarrillo se agrandarían

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Las imágenes explícitas que dan cuenta de los efectos del cigarrillo en la salud humana y que se exhiben en las cajetillas han resultado ser un gran aliado que ha contribuido a desestimular el tabaquismo. Con esa idea, el proyecto de Ley 210, radicado en la Cámara de Representantes el 18 de marzo por Óscar Ospina Quintero (Alianza Verde), propone que en el país el tamaño de las advertencias no ocupen el 30 por ciento de las caras de las cajetillas, como ocurre hoy, sino el 80 por ciento.

Carlos Castro, director de la Liga Colombiana contra el Cáncer, es enfático en señalar que estas advertencias sanitarias, acogidas por 198 países (Colombia incluida) deben reforzarse y ajustarse de manera progresiva para lograr resultados más impactantes.

La propuesta de Óscar Ospina va en armonía con la tendencia mundial que le apunta no solo a la inclusión de imágenes de mayor tamaño, sino a las cajetillas genéricas e incluso la desaparición de las marcas en las mismas.

Desde el 21 de julio del 2011 (y mediante la resolución 3969 de octubre del 2009, que da cumplimiento a la ley antitabaco del mismo año), todos los paquetes de cigarrillos en Colombia contienen una advertencia sanitaria sobre los efectos nocivos del cigarrillo y un pictograma con imágenes que ocupan el 30 por ciento de las dos caras principales, en un recuadro de fondo blanco con borde negro.

De ahí que la propuesta de proyecto de ley impulsado por la Liga Colombiana contra el Cáncer y la ONG Corporate Accountability International y la Fundación FES, entre otros, propone que la mayor parte de las cajetillas tengan texto e imágenes explícitas de enfermedades producidas por el cigarrillo, a las que se sumaría el símbolo inequívoco de la calavera con dos tibias cruzadas, que indican que es un producto letal.

Castro asegura que después de observar la clasificación hecha por el Informe del Estado Internacional de Advertencias Sanitarias en Paquetes de Cigarrillos, publicados en octubre del 2012, con la publicidad tal y como está hoy, Colombia ocupa el puesto 110 en la escala que relaciona tamaños de la campaña e impacto de la misma en un listado de 180 países.

De acuerdo con el oncólogo, a pesar de que el país cumple con la medida de advertir los riesgos, está en el grupo de naciones con menor beneficio.

Yul Francisco Dorado, director para América Latina de Corporate Accountability International, dice que si el proyecto 210 logra salir airoso en el Congreso, Colombia se pondría al día con las directrices definidas por el Convenio Marco para el Control del Tabaco, de la Organización Mundial de la Salud.

En su artículo 11, el tratado señala que estas advertencias evitan el peligroso consumo del tabaco en edades tempranas y contrarrestan la publicidad engañosa que promueve este producto como atractivo e inocuo.

En eso coincide Edwin Barón, coordinador de educación de la Liga, cuando afirma que el proyecto de ley apunta a reducir el consumo de tabaco en niños y adolescentes en el país.

Ante la oposición de las tabacaleras a la posibilidad de advertencias más grandes y más explícitas, Ann McNeill, profesora de adicciones al tabaco del King’s College London, asegura que si el tabaco hubiera sido inventado hoy, nunca habría salido al mercado.

“Por ser un producto adictivo que mata a tantos de sus usuarios, las tabacaleras deberían darse por bien servidas de que se les permita vender algo tóxico. Éticamente no deberían hacerse tan atractivos”, agrega la experta en tabaco.

Dado que la efectividad de este tipo de etiquetado para disuadir a fumadores ha sido puesta en duda, expertos como Robert West, editor de la revista Addiction, ha dicho que incluso si las cajas estandarizadas no tuvieran ningún efecto en quienes ya consumen cigarrillo, sí promoverían que uno de cada 30 jóvenes que son tentados a fumar se abstuviera de hacerlo. Y eso de por sí podría salvar unas 2.000 vidas al año solo en el Reino Unido.

La propuesta colombiana tiene sustento en la práctica, señala Dorado, y cita el ejemplo de México. Tras decidir que el tamaño de la advertencia ocupara toda la cara posterior de las cajetillas y el 30 por ciento de la cara frontal, se logró que el 98,1 por ciento de los fumadores tuvieran percepción del riesgo de fumar y el 32,7 por ciento planteara la intención de dejarlo. Otro ejemplo es Uruguay, que con advertencias en el 80 por ciento de las dos caras principales de las cajetillas han logrado que el 65 por ciento de los fumadores se plantee la necesidad de abandonar el cigarrillo.

La Organización Mundial de la Salud, en su reporte sobre Mortalidad Atribuida al Tabaco en el 2014, afirma que el tabaquismo causó la muerte de cerca de 6 millones de personas en todo el planeta, es decir, más decesos que los producidos por la tuberculosis, el VIH sida y la malaria juntos.

El informe también advierte que no solo los fumadores activos aportan víctimas en estas estadísticas, también las personas expuestas. Se calcula, de acuerdo con investigadores, que unos 600.000 fumadores pasivos mueren cada año en forma prematura por inhalar humo de segunda mano. Las cifras se tornan más dramáticas si se tiene en cuenta que el 28 por ciento de estos fumadores pasivos son niños.

Más mortales

Un reciente informe de la Oficina del Cirujano General de Estados Unidos (líder de salud de mayor rango en ese país) demostró que los fumadores de hoy tienen mucho más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc) que los fumadores de hace cuatro décadas. Los especialistas atribuyen este aumento del riesgo a cambios promovidos por la industria tabacalera en el diseño y en la composición de sus productos.

El informe denuncia un aumento en los niveles de nitrosaminas, sustancias altamente carcinogénicas que son el resultado de modificaciones en las plantaciones y en las semillas, así como en procesos de fabricación y de curado del tabaco, con el fin de darles un olor y sabor más atractivo al cigarrillo.

Dorado insiste en que con una sola persona más que deje de fumar, el país y la sociedad ganan mucho. “Ningún esfuerzo es pequeño; ojalá el Congreso apoye esta medida en toda su extensión”, concluye.

Peligrosamente atractivos para jóvenes

De acuerdo con el informe ‘Diseñados para la adicción’ (2014), de la organización Campaign for Tobacco Free Kids (EE. UU.), las empresas de tabaco manipulan sus productos para que sean más atractivos para potenciales fumadores, entre los cuales están niños y jóvenes. Como la nicotina puede hacer que el humo del tabaco sea molesto, irritante y difícil de fumar, se recurre a aditivos químicos para alterar el sabor, el olor y otros atributos sensoriales del cigarrillo; así facilitan que los fumadores novatos se inicien en el consumo y lo mantengan. Estos son algunos:

Ácido levulínico: reduce la aspereza de la nicotina y hace que el humo se sienta más suave y menos irritante.

Saborizantes: el chocolate y el orozuz (una planta), aumentan la dulzura de tabaco, enmascaran la aspereza del humo y propician que los productos de tabaco sean más atractivos para los jóvenes.

Broncodilatadores: expanden las vías respiratorias de los pulmones, facilitando el paso del humo del tabaco a su interior.

Mentol: refresca y adormece la garganta para reducir su irritación y hacer que los consumidores perciban que el humo es más suave.

Fuente: El Tiempo

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