Hacia una alianza alternativa

0

Las últimas dos elecciones presidenciales en Colombia han tenido un elemento común que promete repetirse: la segunda vuelta presidencial. Y la contienda política que se aproxima con los comicios del 2018 estará marcada, inevitablemente, por la polarización surgida a raíz de los acuerdos de paz de La Habana y, ahora, con un nuevo —o mejor, repetido— lema de campaña: la lucha contra la corrupción.

Pero aunque revivir los escenarios electorales del 2010, cuando se enfrentaron Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, o del 2014, año en el que el jefe de Estado ganó la reelección al derrotar a Óscar Iván Zuluaga, el candidato uribista, parece una tarea previsible, las del año entrante serán todo menos una promesa de continuidad.

Liderar las banderas a favor de la implementación de los textos firmados con las Farc, abrir el escenario para que la guerrilla participe en la política electoral y sacarle provecho al escándalo de corrupción de Odebrecht para llegar a la Casa de Nariño marcarán, sin duda, unas elecciones atípicas en Colombia. Por eso, la hora de las alianzas llegó.

Ayer, justamente, arrancaron las primeras aproximaciones para lograr la que fue denominada una “alianza alternativa”. En pocas palabras, una gran coalición que se aparte del gobierno actual —cuyo candidato evidente, al menos por ahora, es el vicepresidente saliente, Germán Vargas Lleras—, pero también que marque distancia con el principal partido de oposición: el Centro Democrático.

A unos cuantos pasos del Capitolio Nacional, en el Centro Cultural Gabriel García Márquez, fueron convocados los más sonados líderes políticos que buscarán hacerles contrapeso a esas dos opciones: los senadores Claudia López, Antonio Navarro y Jorge Enrique Robledo; la ministra de Trabajo, Clara López; el exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo; la exsenadora Piedad Córdoba, y el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro.

Asistieron Navarro, Petro y Clara López (cuya presencia, por cierto, habría motivado la ausencia de Robledo, con quien tiene hondas diferencias). Fajardo se excusó por estar fuera del país y Claudia López mandó un video. Lo claro es que la mayoría de voces coincidieron en que es momento de derrotar a la “política tradicional”.

“Hay un hastío por parte de la opinión pública hacia el clientelismo, la corrupción y la forma en la que se ha gobernado este país. Por eso estamos ante una oportunidad histórica de ganar las elecciones presidenciales del año entrante”, señaló el senador de la Alianza Verde, Antonio Navarro, quien, aunque no confirmó sus aspiraciones políticas, sí evidenció su postura de cara al debate electoral del año entrante. “Necesitamos a alguien de centro. Ahí estamos hablando entonces, por ejemplo, de figuras como Sergio Fajardo”.

Bajo ese supuesto, la principal intención de los que promueven una alianza alternativa es no enfrascarse en ideologías de izquierda, por ejemplo, sino en promover candidatos que, independientemente de su posición política, tengan verdaderas posibilidades de llegar a una segunda vuelta. “Tenemos una oportunidad para transformar el país y no la podemos desaprovechar. Por eso, esta coalición debe tener capacidad y liderazgo para ganarles la Presidencia a las élites políticas tradicionales y no ser absolutamente de izquierda, pues parte del cambio se basa en conformar una coalición menos ideologizada”, agregó la congresista y precandidata de los verdes, Claudia López.

Eso significaría, entre otras cosas, descartar alianzas con miembros de las Farc que eventualmente quieran participar en política y, por otro lado, no participar en la idea de un gobierno de transición cuya única prioridad sea defender los acuerdos de paz con esa guerrilla. Postura que refleja el jefe negociador de paz, Humberto de la Calle, y nombre había sonado para ser incluido en una consulta con estas fuerzas alternativas en aras de elegir un candidato independiente.

Pero para el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro, la lucha contra la corrupción y la defensa de los acuerdos de La Habana no son asuntos suficientes ni excluyentes que puedan garantizar el triunfo en 2018. “Hay que hablar de un gobierno democrático con soluciones para la salud y la educación, y aglutinarnos bajo una sola candidatura con ese programa”, señaló, y advirtió que el Acuerdo de Paz se quedó muy corto para desencadenar lo que llamó una oleada democrática en Colombia. “La gente lo que quiere es que se acabe la guerra y punto, pero Santos no tiene deseos de cambiar las cosas. Lo que pasa es que se dio cuenta de que hacer negocios en Colombia es más fácil sin las Farc que con las Farc”, añadió.

Lo cierto es que apenas se hacen las primeras aproximaciones para establecer alianzas alternativas y a lo que apuntan estas fuerzas independientes es lograr una verdadera coalición que no se limite a ser una minoría participativa, sino a fortalecer su vocación de poder con posibilidades reales de triunfar. En otras palabras, como lo señaló el senador Navarro, “no nos podemos reducir a ser una minoría, ni exclusivamente de izquierda, porque simplemente estaríamos dejando, otra vez, una constancia histórica de participación y sin ganar, como ha ocurrido en el pasado”.

Comentarios