Invierno tiene en alerta medio país

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Hace ocho días, hacia las 7:00 p.m., una fuerte corriente de agua interrumpió el sueño de Homero Jacinto Caima, de 63 años, y su familia, cuando se alistaban para dormir. De inmediato, y en medio de los nervios, los cinco adultos de la familia sacaron la canoa que estaba al lado de la vivienda, en la vereda Miravalle (Casanare), y remaron hasta que encontraron guadua. Partieron los troncos y con ellos armaron soportes para subir los colchones y poder dormir en la única habitación de la vivienda.

Ayer, otra creciente los volvió a sorprender, pero se rehusaron a abandonar lo poco que les queda: los cultivos de maíz, plátano y yuca inundados y la lámpara de acpm con la que alumbran en las noches. Mientras tanto, armaron un cambuche a pocos metros de la casa de palma que colinda con el río Casanare y Puerto Rondón (Arauca). Lenis Gómez, presidente de la Junta de Defensa Civil de ese municipio, llegó al sitio ayer en horas de la tarde junto a otros voluntarios para brindarles ayuda a familias como la de los Caima, que lo perdieron todo y que han sobrevivido estos días a las fuertes lluvias, gracias a las ayudas humanitarias y la colaboración de vecinos que suministran botellas de agua y comida. “En Puerto Rondón ya hemos contabilizado 14 hogares damnificados. Las personas han perdido, además de sus viviendas, animales y cosechas”, afirma Gómez.

Y es precisamente Casanare el departamento más crítico, según César Urueña, director de socorro nacional de la Cruz Roja, ya que se registran “3.750 familias afectadas, en 17 municipios, de las cuales 900 están asentadas en Yopal. La Cruz Roja ha entregado ropa, mercados y toldillos. Inicialmente se ha dado el proceso de autoalbergue, es decir, en casas de familiares, vecinos o amigos. También ya se tiene alojamiento organizado”.

Casanare, Boyacá, Arauca, Cundinamarca (ver balcón), Caquetá, Cauca, Nariño, Meta, Putumayo y Norte de Santander están en alertas roja y naranja por posibles inundaciones o deslizamientos de tierra, a causa de las fuertes lluvias. En Chitagá (Norte de Santander), alrededor de 300 familias salieron del municipio, especialmente hacia Cúcuta y Pamplona, porque las aguas de las quebradas Viuda y El Arpero inundaron sus casas. Boyacá, por su parte, representa los mayores daños en vías, como la que conduce de Sogamoso a Yopal y que aún permanece cerrada por derrumbes. En Úmbita y Chita murieron tres personas, dos de ellas porque quedaron atrapadas en deslizamientos y otra cayó al río. Trece municipios más del departamento continúan amenazados por las fuertes lluvias.

Algunas autoridades locales, como el alcalde de Chitagá, Dickson Villamizar, han declarado la calamidad pública para acelerar la atención a la población damnificada. En la capital de Arauca se habilitaron los polideportivos y las casas curales como albergues. Y en otros sitios, como Tame (Arauca), se evalúa si en las próximas horas se declara también la calamidad pública. El alcalde del municipio, Octavio Pérez, dice que por lo menos 300 hogares están afectados, los mismos censados en las inundaciones del año pasado. En el territorio araucano hay por lo menos dos mil familias que quedaron sin techo.

Aunque aún los organismos de socorro evalúan los daños y realizan el censo de afectaciones, Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional para la Atención del Riesgo, sostiene que hay cerca de ocho mil personas damnificadas en el país con la ola invernal.

Crudo invierno en Cundinamarca

Cultivos perdidos, vías anegadas, viviendas inundadas y familias damnificadas son algunos de los primeros impactos del fuerte invierno en algunos municipios de Cundinamarca, como Sesquilé, Suesca y Villapinzón, por el desborde de varios ríos como el Bogotá. Incluso, dos personas murieron atrapadas luego de que se presentara un derrumbe en la vía Úmbita (Boyacá)-Villapinzón (Cundinamarca). La carretera que comunica Sesquilé con Chocontá y Nemocón se inundó en las últimas horas en al menos dos tramos, desplazando a varios habitantes que se refugiaron en una cancha de tejo cercana. El director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, Néstor Franco, dijo que hay 420 hectáreas afectadas por la inundación y cerca de 40 familias de los municipios de la cuenca alta del río Bogotá han sido evacuadas.

 

 

 

 

Fuente: El Espectador

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