Jorge Oñate: “No voy a hacer fusiones con reguetón ni champeta”

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Jorge Oñate, se refirió a las fisiones de la música vallenata con otros géneros, afirmando que particularmente nunca lo hará porque sería una debacle para su carrera.

Con Jorge Oñate sucede un fenómeno extraño y es que los artistas vallenatos coinciden en afirmar que con usted el género separó la figura del cantante de la del acordeonero. ¿Cómo siente este comentario?

Hace muchos años escuchaba a Luis Enrique Martínez, Alejo Durán, Juancho Polo, Calixto Ochoa y Lisandro Mesa, pero a mí se me daban las canciones de Joselito de España, las baladas de Óscar Golden, y en un momento me dio por aproximarme al folclor. En el primer Festival Vallenato, en 1968, canté en una parranda, y ahí estaban Santander Díaz y Gabriel Muñoz. Ellos me preguntaron si yo era cachaco y les contesté que mi padre era del interior y me invitaron de una vez a grabar a Bogotá. En ese disco, mi primer disco, partimos el vallenato en dos y puedo decir que el primer cantante de la música vallenata soy yo. Poncho Zuleta era guacharaquero y corista de mi agrupación, mientras que Diomedes Díaz era el utilero del conjunto.

¿Sentirse pionero o precursor le ha generado una responsabilidad especial en el vallenato?

A partir de lo que hice empezaron a surgir figuras como Rafael Orozco, Diomedes Díaz, Beto Zabaleta, Silvio Brito e Iván Villazón. Yo propuse algo en Valledupar y es que el Turco Gil, quien tiene una escuela para enseñar a tocar acordeón, debería empezarles a exigir a sus discípulos que también canten, así como lo hacían los juglares del género.

¿Cuál es la diferencia para usted entre un juglar vallenato y un compositor?

Un juglar completo es quien toca el acordeón, compone canciones y hace versos. A mí me faltó tocar el acordeón para poder ser un juglar completo.

¿Ha cambiado en algo el vallenato desde que la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad?

La Unesco dijo que debíamos preservar la identidad del folclor. Con el álbum que acabo de grabar estoy contestando por mí. En ese disco se puede encontrar vallenato ciento por ciento. Yo jamás voy a hacer fusiones con reguetón ni champeta porque sería la debacle para Jorge Oñate después de defender tanto esta causa. A mí me parece perfecto que los demás artistas vallenatos lo hagan, pero el que no lo hace soy yo.

¿De verdad piensa que hacer fusiones con el vallenato podría ser el final de la carrera de Jorge Oñate?

Creo que el público me rechazaría. Incluso le digo que hay artistas que van a desaparecer por eso, porque sus seguidores no se lo van a perdonar. Yo se lo digo. El vallenato es como es.

¿Cómo fue el entorno de su niñez en La Paz, Cesar?

Me crie al lado de mi madre y de mis dos hermanos. Ellos son profesionales, uno es ganadero y el otro ingeniero, y a mí me dio por cantar y jugar fútbol. Estuve a punto de jugar como profesional con el Unión Magdalena. En la cancha era volante de contención o marcador de punta, pero cuando llegué a Bogotá empecé a ir a las parrandas y me engordé. Me retiré del deporte y asumí el canto. Puedo decir que en mis 50 años de actividad artística y 67 de vida sigo en los primeros lugares. Soy el único cantante que sigue viviendo en el pueblo en el que nació. Yo no me he mudado a ninguna ciudad grande y sigo radicado en La Paz, Cesar.

¿En estos 50 años de actividad artística ha cambiado la forma de hacer vallenato?

Las canciones grandes de Escalona, de Armando Zabaleta, de Gustavo Gutiérrez y Fredy Molina siguen siendo grandes y son muy diferentes de las que se hacen en la actualidad. Antes no golpeamos a la mujer en nuestro folclor, pero ahora con cosas como La patineta loca no las van a enamorar. A mí me dan canciones así, pero yo no las grabo porque no me quedan bien.

¿Cuál es el artista vallenato que más extraña?

A mí los que más me hacen faltan son Rafael Orozco y Diomedes Díaz. Sin duda, dos grandes se nos han ido. Diomedes es irrepetible y Rafael fue muy grande. Ellos eran diferentes en sus estilos, pero ahora los cantantes vallenatos se parecen.

¿Se esperaba el éxito actual de “Meneando la batea”?

Andrés Veleño me presentó tres canciones más: una romántica y dos rápidas. Todas buenísimas, pero a mí ya me habían advertido de la existencia de Meneando la batea, así que se lo pedí y él me dio la canción jocosa como es. Me convenció y yo le puse el picante con algunos estribillos. Las canciones son como las mujeres, hay que vestirlas bien, y eso fue lo que hicimos con esta canción que es número uno del género en la actualidad.

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