La Conmebol no tiene los US $10 millones de premios de la Copa América

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“Con lo que ha ocurrido en la Conmebol no hay para hacer un libro; ¡hay para hacer 20! Es escalofriante”: Wilmar Valdez, presidente de la AUF y vicepresidente de la Conmebol.

Hace muchos años, en Uruguay se hizo popular el mensaje de una pieza publicitaria que promocionaba a una, por entonces, muy sólida y reconocida empresa financiera que operaba con base en la concesión de créditos. Tras la pregunta de “¿y quién paga?”, respondía de inmediato: “Credisol paga”.

Pues bien, si Wilmar Valdez dejó a la delegación de Uruguay y viajó a Asunción para trabajar codo a codo durante cuatro días en la capital paraguaya con el presidente de la Conmebol, Juan Ángel Napout, es porque una interrogante similar ─de tono preocupante, que incluso hasta podría llegar a ser dramático─ se cierne no solo sobre el ámbito económico de la Copa América que se está disputando en Chile, sino sobre el de todo el fútbol suramericano.

Concretamente, ¿quién pagará, por ejemplo, los US $ 4’000.000 que debe cobrar el campeón de la Copa América, los US$ 3’000.000 que recibirá el subcampeón, los US $ 2’000.000 que se llevará el tercero, y el millón asignado para el cuarto? Así, como decía aquella publicidad: ¿quién paga?

La Conmebol debe abonar esos premios, como también el dinero correspondiente a los gastos de alojamiento y alimentación de cada delegación con un tope de 50 integrantes, con los recursos provenientes ─fundamentalmente o casi exclusivamente─ provenientes de sus patrocinadores y los contratos de televisión que estaban firmados, no solo por la Copa América, sino también por la Libertadores y la Suramericana.

En el caso del dinero para pagar los gastos generados por 12 selecciones durante el transcurso de la Copa América, se especula con que de esa obligación podría hacerse cargo el Gobierno chileno.

Si Napout no llegó a Chile para la Copa América es porque tiene muchísimo trabajo. No es para menos, porque la Conmebol se encuentra en una dificilísima y comprometedora encrucijada: debe asumir obligaciones contraídas, como la que supone el pago de US$ 10’000.000 por concepto de premios a los cuatro primeros de la Copa América, pero ese dinero debía salir de las empresas que vienen siendo investigadas por la Fiscalía General de Estados Unidos y el FBI, como consecuencia de la investigación, por lo que en este momento se encuentran bloqueadas.

Entonces, ¿quién paga?, porque, por ejemplo, se da el caso de que hay patrocinadores que frente a esta situación de bloqueo financiero han expresado su deseo de pagarle en forma directa a la Conmebol el dinero que le abonaban a las empresas que aún tienen los derechos de televisión de las distintas competencias continentales, pero para tomar ese camino plantean ciertas condiciones, que tampoco son fáciles de aceptar de buenas a primeras por la entidad que rige el fútbol suramericano.

Por ese motivo, la Conmebol recurrió ahora a los servicios profesionales de un acreditado estudio jurídico de Paraguay, porque, sobre todo al estar entre la espada y la pared luego de desatado el escándalo de los presuntos sobornos pagos a dirigentes y exdirectivos de distintos países de América, no puede ni quiere dar ningún paso en falso. Puntualmente, la Conmebol no desea quedar expuesta ante la posibilidad de que en el futuro le caigan demandas multimillonarias; aunque eso, que sería gravísimo, es algo que ─aún bajo análisis─ aparece en el horizonte del mediano y largo plazo.

Hoy, el presente, que es el pago de las sumas que el organismo continental debe desembolsar por la disputa de la Copa América, está bajo un pesado interrogante. Y aquí, para responderlo, no corre la promoción de aquella pieza publicitaria que hace años en Uruguay se convirtió en un latiguillo popular que ganó la calle: “Credisol paga”. No, la Conmebol tendrá que pagar. La cuestión es cómo.

Futuro

Carlos Chávez, presidente de la Federación Boliviana de Fútbol y tesorero de la Conmebol, les aseguró a los enviados del diario ‘Folha de Sao Paulo’ en Santiago que el organismo continental “va a romper” los contratos con la empresa Datisa, que reúne a la brasileña Traffic y a las argentinas Full Play y Torneos y Competencias, porque “no tenemos cómo mantener un contrato que no se paga”.

Al respecto, Wilmar Valdez consideró que “cada uno tiene su opinión y la expresa ante los reclamos del periodismo frente a una situación tan mediática y todas esas opiniones son válidas; pero acá la Conmebol debe actuar como cuerpo, que es como actuó hasta ahora y sigue actuando”. El periodismo apostado en Chile aguarda para los próximos días la llegada del presidente de Conmebol, Juan Ángel Napout, que seguramente será esta semana.

“Conmebol ha sido la gran perjudicada”

Después de volver desde Asunción a La Serena, el presidente de la AUF dijo a ‘Ovación’ que la situación que atraviesa la Conmebol “es de crisis muy importante” y por eso, como ocurrió en los días que trabajó junto a Juan Ángel Napout en la capital paraguaya “lo que se está haciendo es tratando de que la Conmebol siga operativa”.

Wilmar Valdez enfatizó que el organismo continental “tiene obligaciones que cumplir, porque todo esto que ha pasado afectó el cumplimiento de los pagos, y hay que prever que enseguida de la Copa América se vienen semifinales y finales de la Copa Libertadores y hay que preparar la Suramericana”.

En ese sentido, el dirigente uruguayo señaló que “el presidente (Napout) está piloteando la crisis, porque tiene las cosas claras, tiene un rumbo y eso en un momento complicado es muy importante”. El titular de la AUF dijo, además: “Yo lo vi bien al presidente, aunque está agobiado por la cantidad de trabajo. Yo comparto muchas de sus ideas, porque quiere hacer una Conmebol fuerte, cotizando y dándole el valor que merece el fútbol suramericano”.

Valdez sostuvo que “acá muchos pierden de vista que en todo esto la Conmebol ha sido la gran perjudicada. Lo que ocurrió es que hubo personas que, lamentablemente, usaron su poder para hacer cosas que no se deben, pero la Conmebol sigue. Y por eso es la perjudicada”.

 

 

 
Fuente: El Tiempo

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