La estocada final que la Superindustria dio a la Ruta del Sol II

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El miércoles en la tarde, más precisamente a las 4, el Grupo Aval activó una teleconferencia que llamó “Proyecto Ruta del Sol Tramo II”. Todo el mundo la esperaba, a pesar de que no se invitó sino a un selecto nicho de participantes. Lo dijo el mismo presidente del Grupo Aval Acciones y Valores, Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez: “Decidimos llevar a cabo esta teleconferencia dada la gran cantidad de preguntas que hemos recibido por parte de los inversionistas, analistas y otras partes interesadas con respecto a la serie de eventos y noticias relacionados con el escándalo de corrupción transnacional de Odebrecht y sus posibles implicaciones sobre el Proyecto Ruta del Sol Tramo II, Corficolombiana y Grupo Aval”.

No era para menos. Corficolombiana (socia de Odebrecht en esa obra), el pasado martes vio cómo su acción fue la que más cayó en la Bolsa de Valores de Colombia: 14,74 %. La razón: la especulación sobre la posible vinculación de su expresidente Jorge Elías Melo en el escándalo, pues la multinacional de ingeniería y construcción brasileña Odebrecht entregó más de US$11 millones en coimas en Colombia para hacerse a los contratos de varias obras de infraestructura. Una especulación que le está haciendo mella.

Hay que hacer memoria. Basta con ir un mes atrás, el 14 de enero, cuando en un comunicado de prensa Episol, filial de Corficolombiana, dijo: “Como socios de la concesión de la Ruta del Sol Tramo II manifestamos que no teníamos conocimiento alguno sobre los hechos revelados por las autoridades. Estamos desconcertados ante las noticias y somos los primeros interesados en que se apliquen las sanciones dispuestas en la ley”.

En el caso ya ha pasado de todo. Capturas de un exsenador, de un exviceministro, llamados a interrogatorio a exaltos funcionarios del Estado, también a Melo y hasta resultaron salpicadas las campañas de Óscar Iván Zuluaga y Juan Manuel Santos por, aparentemente, haber recibido recursos de Odebrecht, precisamente para financiar sus pujas electorales.

La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), en medio de todo este desastre, ha pedido varias cosas, entre esas la más importante: solicitó la nulidad del contrato ante el tribunal de arbitramento. Luego apareció la Procuraduría y con una acción popular hizo que el Tribunal de Cundinamarca suspendiera provisionalmente dicho contrato.

Sarmiento tocó el tema en su teleconferencia: “El 23 de enero el procurador presentó una acción popular contra Ruta del Sol Tramo II en el Tribunal Administrativo de Cundinamarca. La demanda de acción popular busca que un juez ordene al presidente de Colombia escoger y designar a una entidad gubernamental para hacerle cargo de la concesión y los contratos y activos relacionados con ésta. El presidente todavía no ha hecho pública su posición en este asunto”.

Pues bien, ahora la estocada final a ese proyecto de infraestructura lo puso la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC). Pablo Felipe Robledo, cabeza del ente de control, decretó este jueves como medida cautelar la terminación del contrato Ruta del Sol Tramo II y sus adiciones, modificaciones y otrosíes, y le pide a la ANI que inicie la nueva licitación pública para que, en un proceso transparente, se contrate a quien pueda terminar la obra. Una orden que hay que cumplir porque no le cabe ningún recurso, teniendo en cuenta que la decisión se toma protegiendo la libre competencia.

Sarmiento, en su teleconferencia del martes, y que sólo se hizo pública hasta este jueves en la información relevante de la Superfinanciera, lanzó sus cartas: “Debido a nuestro completo desconocimiento acerca de las acciones ilegales de nuestros socios, de manera formal solicitamos que se nos haga parte del caso como víctimas de las acciones de Odebrecht”.

Ahora, y eso lo tiene muy claro la ANI, porque lo ha pedido en varias ocasiones -la celeridad del proceso-, lo que hay que hacer es cumplir con la decisión de la SIC. Así que lo que se viene es que el concesionario Ruta del Sol Tramo II cumpla con sus compromisos que tiene con el sistema bancario, la ANI, por medio del Invías reactive con obra pública el trabajo mientras que los técnicos de la ANI, al mando de Luis Fernando Andrade, se ponen la camiseta y estructuran todo el nuevo proceso necesario para que llegue, esta vez sí, un contratista transparente y esté en la capacidad de terminar una de las obras más importantes para el país sin caer en el estilo corrupto de los brasileños de Odebrecht.

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