La Universidad del Magdalena en la mira del oportunismo político

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Luego de la marcha universitaria que se llevó a cabo el pasado 10 de octubre, algunas de las universidades públicas del país entraron en paro, aún sin la aprobación de sus rectores; la Universidad del Magdalena no fue la excepción, no obstante, llamó la atención que dentro de la comunidad estudiantil hubo divisiones y presuntamente distintos propósitos para continuar con el cese de actividades académicas, a solo dos meses de terminar el período 2018 -II.

Lo anterior se vio reflejado en la última incidencia ocurrida al interior de la sede principal de la Alma Mater, una institución caracterizada por su orden y cuidado con sus recursos naturales y bienes materiales que con tanto sacrificio se lograron en los últimos años, donde los mismos estudiantes estaban conscientes de preservar; sin embargo, este centro de estudios universitarios cerró la semana con la lamentable noticia de la desaparición de algunos de sus gansos (íconos de la biodiversidad dentro del campus universitario), con muros pintados de grafitis y varios salones violentados.

Además, no siendo ajenos a las divisiones dentro del mismo alumnado, en el que, por un lado, un reducido grupo que se autodenominaron voceros del paro universitario aducían que es una lucha por la dignificación de las universidades públicas, por medio del denominado ‘Campamento por la educación’; por otro lado bajo una masiva presencia, líderes estudiantiles y estamentos universitarios mostraban su rechazo al cese de actividades académicas, puesto que aseguraban ser los únicos perjudicados en este proceso, tanto académica como económicamente.

Cabe recordar que, en el transcurrir de los años, esta institución ha superado distintas situaciones de crisis, y esto muy a pesar del poco presupuesto con el que cuenta esta universidad pública de la zona norte de Colombia, siendo de las que menos recursos por estudiante recibe del Gobierno Nacional. Hoy, con los pocos ingresos económicos, es un ejemplo de transformación, de innovación, investigación y calidad, sobre todo de respeto por el medioambiente y preservación de sus bienes inmuebles, resaltado por un diario regional a través de una nota periodística titulada “UNIMAGDALENA, con el más grande activo urbano natural de Santa Marta”.

Es por esto que, gracias a la lucha, insistencia y gestión de su rector Pablo Vera Salazar y con el apoyo de parlamentarios, fue aprobada en segundo debate en plenaria de la Cámara de Representantes, el proyecto de ley “por el cual se actualiza la estampilla Refundación Universidad del Magdalena de Cara al Nuevo Milenio por un monto de 300 mil millones de pesos constantes al año 2017 con una vigencia de 30 años”. Todo esto para continuar con la inclusión de las personas que necesitan de la educación para transformar sus vidas.

Pero, esta noticia de impacto ha quedado con un sinsabor, puesto que lo bueno que se ha logrado, se vio perjudicado por unos pocos que no valoran el esfuerzo e inversión, retomando actos vandálicos que no ocurrían desde hace muchísimos años y saboteando el normal curso académico de la Institución. Todo esto sumado a fuerzas políticas que según la misma comunidad universitaria están incitando a estos pocos estudiantes para influir en sus compañeros a través de lo que denominan una “justa causa”, pero que ha desembocado en estos lamentables sucesos.

Varias han sido las hipótesis del vandalismo y la toma a la fuerza del campus universitario; la más fuerte, teniendo en cuenta de a poco se aproximan las elecciones internas por la representación de estudiantes, docentes y egresados en los principales estamentos universitarios como lo son el consejo superior y el consejo académico, convirtiendo cualquier ocasión en una oportunidad permeable para sacar provecho.

Situación que contradice lo que alguna vez dijo Carlos Caicedo Omar cuando ocupaba el cargo de rector en la Universidad del Magdalena, quien pregonaba que la política no debía inmiscuirse en los asuntos propios de la educación, no obstante, y hoy siendo el líder de un movimiento político, presuntamente pretende no solo “apoyar” cualquier manifestación de los estudiantes, sino también “influirla”, para lograr su supuesto objetivo: gobernar el en su totalidad el Departamento del Magdalena.

Un grupo mayoritario de líderes estudiantiles, docentes y comunidad universitaria en general se manifestaron en redes sociales en contra de lo que consideraron la politización descarada de los últimos actos en pro de la defensa de la educación pública y promovieron con el hashtag #lamarchanosepolitiza haciendo clara alusión a alguna FUERZA política que pretendía permear la movilización estudiantil a través de una supuesta campaña CIUDADANA.

La obsesión de Caicedo

Cabe recordar que Carlos Caicedo ha intentado en reiteradas ocasiones retornar al poder de la institución educativa; la primera, cuando era alcalde de la ciudad de Santa Marta y a través de una carta dirigida al entonces Gobernador del Magdalena y presidente del Consejo Superior de UNIMAGDALENA para entrar a ser partícipe como Distrito de las sesiones del mismo, teniendo en cuenta el artículo 131 de la ley 1617 de 2013 “Participación de los Distritos en las instancias de decisión”, sin embargo esta le fue negada acatándose la respuesta negativa que dio al respecto el Ministerio de Educación Nacional.

El mismo deseó, pero también sin éxito, fue cuando intentó que dos candidatos suyos (William Renan y Luis Pinzón) fueran elegidos para ser parte del Consejo Superior de UNIMAGDALENA en el período 2016-2020, realizando una fuerte campaña electoral utilizando no solo recursos del Distrito, como buses y vehículos de entidades oficiales, si no también contratistas y funcionarios adscritos a la administración distrital para el trabajo de asistencia en esas jornadas electorales. Su objetivo seguía siendo querer penetrar, sin el respeto por la autonomía universitaria que en el pasado pregono, el órgano donde se toman las decisiones fundamentales para el avance y mejoramiento continuo de la Universidad.

Hoy, la Universidad del Magdalena vela por su crecimiento tanto físico como de calidad educativa, la transformación es evidente. La gestión de la actual administración ha sido enfática y trabaja por mayores recursos económicos desde el Gobierno Nacional para este fin. Y, teniendo en cuenta este aspecto, surge el cuestionamiento en diversos sectores ¿por qué el interés del exalcalde de hacer parte del Consejo Superior de la Universidad del Magdalena para el desarrollo de la región, si cuando Caicedo lideró los intereses del Distrito, o ahora que su movimiento político lo administra, nunca se aportó a ese esfuerzo de búsqueda de recursos para fortalecerla?.

Por el contrario, Caicedo Omar prefirió invertir a través de su administración y la del actual alcalde, más de 30 mil millones de pesos en la supuesta Universidad Distrital apoyándose en Universidades privadas de otros departamentos desconociendo totalmente la posibilidad de invertir en la Universidad que hace parte de su territorio como lo es la del Magdalena.

Inconformidad universitaria

Es notoria la inconformidad de la comunidad universitaria, desde el Doctor Pablo Vera Salazar, rector de la Universidad del Magdalena, quien se pronunció a través de redes sociales, puesto que la principal razón del motivo de la marcha, donde se le exigió al Gobierno Nacional solucionar el déficit en la educación pública, estimado según el SUE por 3,2 billones de pesos en funcionamiento y 15 billones en infraestructura, fue saboteado por algunos, incurriendo en la destrucción y privatización de sus intereses y que según sus palabras “imponiendo a sus propios compañeros un paro que debilita la capacidad de movilización y al final afecta la credibilidad y el reconocimiento de la institución así como su propio futuro académico”.

Fue así como se tomó la decisión desde el Consejo Académico el Acuerdo número 043 del 2018 “Por el cual se declara la Semana de diálogo, reflexión y movilización universitaria por la sostenibilidad y calidad de la educación superior pública en Colombia”, pero en el que también se retoma la normalidad académica. Además de una invitación por parte del Rector a unirse para la limpieza de los muros y demás infraestructura que fuera afectada dentro de esta Institución.

Concluyendo con un llamado de atención a cualquier intento de politizar o sabotear el esfuerzo que se hace en pro de la educación de un Departamento tan olvidado y necesitado “No permitamos que fuerzas políticas externas nos pretendan retornar a crisis ya superadas. #UnimagdalenaSeCuidaYSeDefiende”, reiteró el Rector.

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