Matanza en Oregón revive debate sobre control de armas en EE.UU.

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El jueves en la mañana, Chris Harper Mercer, de 26 años, entró a un centro universitario de Ump-qua, en el estado de Oregón, y les disparó a 16 personas; 9 murieron y 7 quedaron heridas.

Al conocerse el hecho, los medios de comunicación no tardaron en ocupar las primeras planas con la noticia y, nuevamente, poner el control de las armas en la palestra pública de EE. UU., el país con el mayor número de armas por habitante en el mundo (88 por cada 100 personas), según Small Arms Survey, de Suiza.

La matanza que enlutó la pequeña población de Roseburg, en Oregón, es “la número 45 en un centro educativo este año y la número 142 en un centro educativo desde la tragedia de Sandy Hook”, una escuela de Connecticut (noreste) en la que murieron 20 niños y seis adultos en el 2012, según la organización Everytown for Gun Safety.

Y es que, como dijo el presidente Barack Obama tras el hecho, estas matanzas ya se han vuelto rutinarias en el país. Obama sostuvo que ya los pensamientos y las oraciones por las víctimas no son suficientes, y afirmó: “Nosotros somos colectivamente responsables ante aquellas familias que han perdido a sus seres queridos a causa de nuestra falta de acción”.

El tema del control de armas es uno de los más politizados en el país. La Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) es una poderosa fuente de financiación para los políticos, especialmente para los republicanos, por lo que pocos se le miden a ir en su contra.

Según Gregg Carter, profesor de la Universidad Bry-ant, de Rhode Island, y especialista en el tema de las armas, es por eso por lo que “las probabilidades de un cambio (legislativo) a corto plazo no son muchas”.

Luego de lo sucedido en Oregón, la precandidata demócrataHillary Clinton abogó desde su cuenta de Twitter por un mayor control de armas para salvar vidas.

Mientras que los precandidatos republicanos enviaron sus oraciones a los familiares de las victimas, pero –como era de esperarse– evitaron tocar el tema de las armas, que a muchos de ellos les atañe de cerca, como al exgobernador de la Florida Jeb Bush, bajo cuyo mandato, en el 2005, se promulgó en ese estado la ley de defensa propia Stand Your Ground (Defiende tu posición), que permite usar un arma para protegerse a sí mismo de otra persona que represente una amenaza mortal o una lesión corporal grave.

La controvertida ley, a la que se acogió el vigilante voluntario George Zimmerman, que mató cerca de Orlando al adolescente afroamericano Trayvon Martin en el 2012, fue apoyada entonces por el 65 por ciento de los floridanos.

Lo irónico es que Bush, Carly Fiorina y Chris Christie son los únicos de los 17 precandidatos republicanos que admitieron en septiembre pasado al diario británico ‘The Telegraph’ no poseer un arma de fuego.

Según la publicación, Donald Trump tiene la licencia para un arma. En una entrevista con NBC a principios de este año, Trump admitió tenerla, aunque al preguntarle si la había usado alguna vez, le contestó al periodista que eso no era de su incumbencia.

Lo cierto es que los precandidatos republicanos se amparan en la segunda enmienda de la Constitución, que habla del derecho de los ciudadanos a portar armas.

Pero, además, “los republicanos tienen una mayoría sólida en las dos cámaras del Congreso y el programa del Partido Republicano manifiesta abiertamente su respaldo claro y fuerte al derecho a las armas”, dice Carter.

Para el periodista y analista Carlos Alberto Montaner, esa segunda enmienda tiene múltiples interpretaciones. “Debe tener unas limitaciones, se tiene que hacer un análisis real de quién va a tener acceso a esa arma, antes de venderla”. Según Montaner, alguien tiene que responsabilizarse por hacer ese tipo de análisis. Al preguntarle si cree que el tema del control de armas esté dentro de la contienda electoral, Montaner sostiene que estas son sacudidas momentáneas y que la sociedad estadounidense tiene una memoria muy corta.

Además, afirma que siempre que suceden estos hechos quienes están contra el control de armas aducen que la solución es que más personas accedan a ellas para defenderse de atacantes como el de Oregón.

 

 

Por: El Tiempo

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