Mejora situación laboral de médicos

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Hace 10 años, cuando la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas comenzó a realizar una encuesta anual para medir la temperatura del mercado laboral para los profesionales de la salud, los contratos por prestación de servicios se estaban convirtiendo en la norma a costa de la estabilidad y seguridad laboral de médicos, especialistas, enfermeras y técnicos. Las cosas, al menos en ese aspecto, están cambiando favorablemente según la última evaluación realizada entre 83 instituciones del país.

Mientras en 2006 tan sólo el 38 % de los médicos generales que trabajaban en el sector público tenían contratos de planta, en 2016 ese porcentaje subió al 69 %, igualando el del sector privado. En el caso de las enfermeras, hace 10 años tan sólo el 48 % accedía a contratos de planta en instituciones públicas. Hoy el 82,6 % están siendo contratadas por esa modalidad. Los especialistas rompen este patrón y la mayoría son contratados por prestación de servicios.

“Diría que lo deseable como médicos y hospitales, pensando en el sentido de pertenencia, el desarrollo profesional, la estabilidad laboral, la seguridad del paciente y la calidad de los servicios, es la contratación de planta”, señaló Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Clínicas y Hospitales, aunque advirtió que a los hospitales públicos de baja complejidad se les exige esta forma de vincular a sus profesionales sin un plan para compensar el gasto que eso significa.

En cuanto a la variación de salarios por regiones, la encuesta señala que las instituciones en la Costa Caribe presentan la remuneración más baja, comparadas con las de las regiones Central y Occidental. Aunque estas variaciones no son muy amplias.

En términos generales, los salarios tanto de médicos como de enfermeras y especialistas muestran una curva hacia el crecimiento. Mientras un médico de planta ganaba cerca de $2’300.000 en 2006, hoy su salario promedio está cerca de los $4’000.000. Donde se observa un incremento más fuerte es entre los especialistas. Los anestesiólogos, por ejemplo, uno de los gremios mejor organizados del país, pasaron de $4’000.000 por planta a más de $9’000.000. Ante las repetidas quejas e insatisfacción laboral del gremio médico hace unos años, las cifras hoy apuntan a unas condiciones distintas.

Sin embargo, como lo señaló Giraldo, entre este tipo de especialistas existe una amplia variación en formas de contratación. “No quiero estar en planta”, es la respuesta más frecuente entre los miembros de estos gremios de especialistas, pues por la alta demanda de sus servicios prefieren tener libertad para imponer sus propias tarifas a los hospitales y clínicas que los requieren. En el sector público tan sólo 18 % tienen contrato de planta, 30 % lo hacen bajo otras formas de contratación, 36 % con salario integral y casi un 16 % prefieren vincularse por horas.

Las diferencias salariales entre los médicos generales y especialistas son marcadas. Y esto, para Giraldo, debe llevar a muchas reflexiones. “Algunos especialistas tienen capacidad de negociación y sus asociaciones llegan a tener posiciones dominantes”, dice.

Para el gremio de hospitales, los resultados de este estudio deberían llevar a las universidades y centros de formación a una profunda reflexión. “Quisiera que las universidades pasen adelante y miren lo que están haciendo, que analicen mejor cuánta gente necesitamos y dónde, qué pasa con las personas que ellos forman”, señaló Giraldo. “Nos debemos centrar en la relación de valor para la sociedad. No sólo saber de medicina. El que sólo sabe de medicina ni de medicina sabe”.

Ascofame responde

Ricardo Rozo, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (ASCOFAME), no acepta esa responsabilidad. Dice que las facultades de medicina en los últimos años han lanzado varias propuestas tanto para reorientar la educación de los médicos generales como para solucionar los problemas asociados con los especialistas. “Aunque la interlocución con el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación ha mejorado, la capacidad ejecutiva del Gobierno no va a la misma velocidad”, responde Rozo.

Un ejemplo de esto es el intento por aclarar la denominación de las especialidades. Mientras en Colombia existen 147 tipos de especialidades, en Estados Unidos apenas son 47 y en Europa no sobrepasan las 80.

En cuanto a la ampliación de la oferta de cupos, dice que se encuentran metidos en un embudo, porque no se ha permitido que las instituciones acreditadas creen sus cupos libremente.

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