Nairo, el más grande: líder de la carrera Tirreno-Adriático

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Faltaban unos 10 kilómetros para el final de la etapa del sábado en la Tirreno-Adriático cuando Nairo Quintana, con un par de gestos, les ordenó a sus gregarios hacerle campo para que pudiera acceder a la cabeza del pelotón.

En el último tramo se puso al frente para controlar la situación y cuando lo consideró lanzó un ataque certero para dejar atrás a todos sus rivales.

Sin gastar más de la cuenta, el boyacense del equipo Movistar llegó primero a la cima del Terminillo y, como hace dos años, prácticamente liquidó la carrera, aunque faltan todavía dos jornadas, la de este lunes, sobre 168 kilómetros entre Ascoli y Civitanova, con poco ascenso, y una crono este martes, de apenas 10 kilómetros, en la que parece muy complicado que pierda la ventaja de 50 segundo que tiene sobre el francés Thibaut Pinot y de 1:06 sobre el australiano Rohan Dennis, sus escoltas.

Este domingo, en la quinta etapa, ganada por el eslovaco Peter Sagan, Nairo volvió a mover estratégicamente sus fichas. Puso a sus compañeros a marcar el paso y evitar ataques durante la mayor parte del recorrido. Pero él mismo respondió cuando fue atacado por Pinot.

Porque así es que el colombiano se ha ganado el respeto, primero dentro de su equipo y luego en el pelotón internacional. Además de ser un corredor muy astuto, que sabe cómo y cuándo acudir a sus gregarios, casi siempre responde en los momentos claves.

Eso le ha permitido, con apenas 27 años recién cumplidos, ganar 15 títulos generales en competencias en Europa, más que cualquier otro ciclista criollo en la historia. Y todavía con al menos seis o siete temporadas al máximo nivel.

“Nairo es un ciclista diferente”, asegura su técnico, Eusebio Unzué, quien desde 2012 se ha encargado de pulirlo y sacarle el máximo provecho. “Tiene condiciones físicas y mentales para ser un gran líder. De su talento había pruebas de sobra, pero dudábamos que supiera asumir la responsabilidad y la presión. Está claro, cinco años después, que no había razones para preocuparse. Es un fuera de serie total”, agrega el timonel del Movistar Team, cuyas palabras tienen peso, pues no en vano lleva más de 40 años metido en el ciclismo de élite y ha manejado a varios de los mejores pedalistas de la historia, entre ellos Miguel Induraín.

Nairo es un hombre ambicioso, que no se conforma con lo que ha hecho, así en su brillante palmarés ya figuren un título del Giro de Italia (2014) y otro de la Vuelta a España (2015), además de tres podios en el Tour de Francia (2013, 2015 y 2016).

El boyacense no descansará hasta llegar vestido de amarillo a París, su gran sueño, algo que lo confirmaría, si no lo es ya, como el deportista colombiano más destacado de todos los tiempos.

Sus resultados han sido tan buenos que este martes podría lograr su segunda Tirreno-Adriático, algo genial para cualquier otro ciclista nacional, pero apenas normal para un hombre de su talla.

Por eso los aficionados le exigen tanto. Este año esperan que gane el Giro del Centenario y el Tour, sus grandes objetivos de la temporada. Lograr menos sabrá a poco. Ese es el precio de ser tan grande.

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