Trump amenaza a Palestina con retirar las ayudas por dejar el proceso de paz

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insinuó este miércoles que podría dejar de apoyar económicamente a los palestinos por su negativa a participar en el proceso de paz de Oriente Medio después de que Washington reconociera Jerusalén como capital de Israel. “Con los palestinos sin intención de continuar hablando de paz, ¿por qué deberíamos nosotros realizar estos inmensos pagos en un futuro?”, se preguntó Trump a través de su cuenta personal de Twitter.

Estas declaraciones se produjeron apenas horas después de que el presidente utilizara su primer tuit del año para arremeter de manera similar contra Pakistán por sus “mentiras y engaños”, lo que ha llevado a la Casa Blanca a no conceder a este país los 255 millones de dólares en ayuda militar que llevaba reteniendo desde agosto.

Las ayudas de EE.UU. a la Franja de Gaza y Cisjordania rondan los 400 millones de dólares al año

“No es sólo a Pakistán al que pagamos miles de millones de dólares para nada, sino que hay muchos otros países (…) Por ejemplo, pagamos a los palestinos cientos de millones de dólares al año y no obtenemos aprecio ni respeto”, se quejó Trump. El presidente lamentó, además, la postura de Palestina ahora que “la parte más dura de la negociación”, la cuestión del reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, “está fuera de la mesa” de negociaciones.

La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, también admitió en declaraciones a los medios que el Gobierno de Trump estudia la retirada de ayudas económicas para forzar a Palestina a “volver a la mesa de negociación”.

Según un informe preparado para el Congreso estadounidense en diciembre de 2016 por el Servicio de Investigación del Congreso, el apoyo económico anual de Estados Unidos a la Franja de Gaza y Cisjordania promedia cerca de 400 millones de dólares desde el año fiscal 2008.

En 2016, EE.UU. entregó 319 millones de dólares en ayudas a Palestina a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), según publica la web de la propia institución. A esto se suman 304 millones de fondo proporcionados por Washington a los programas de la ONU en los territorios palestinos.

“Pagamos a los palestinos cientos de millones de dólares al año y no obtenemos aprecio ni respeto”

Donald Trump

Como respuesta, Hanan Ashrawi, miembro del comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dijo que no accederían al “chantaje”. Además, Nabil Abu Rdainah, portavoz del presidente palestino Mahmud Abas, respondió que “Jerusalén no está en venta, ni por oro ni por plata”. Abu Rdainah señaló que los palestinos no se oponen a volver a las negociaciones de paz que colapsaron en 2014, y aclaró que que accederán a ello sobre la base de que se establezca un estado propio a lo largo de las líneas que existían antes de que Israel tomara en 1967 Cisjordania, Jerusalén Oriental y la Franja de Gaza.

El aviso de Trump llega un día después de que Israel modificara la La Ley Fundamental de 1950, enmendada en 1980 para anexionar la parte oriental y denominarla “Jerusalén, completa y unida, como la capital de Israel”. En la nueva norma se introdujo la necesidad de una mayoría cualificada (80 de 120 parlamentarios) ante una eventual cesión territorial, lo que dificulta una hipotética retirada de la parte ocupada y que el este, como reclaman los palestinos, pueda ser la capital de su futuro Estado.

El presidente palestino, Mahmud Abás, consideró que esta nueva ley de Jerusalén “una declaración de guerra contra el pueblo palestino y su identidad política y religiosa”. “Este voto indica claramente que Israel ha declarado oficialmente el final del llamado proceso de paz y que ya ha empezado a imponer políticas de dictado y hechos consumados”, declaró Abás a través de su portavoz oficial.

Israel ha aprobado una nueva ley que dificulta una hipotética retirada de la parte ocupada

Los palestinos ya estaban indignados con Trump después de que el pasado día 6 reconociera a Jerusalén como capital de Israel y anunciara el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. El presidente palestino, Mahmud Abás, reitera desde entonces que con esta declaración EE.UU. se posicionó en el conflicto, por lo que ya no lo considera acreditado para ejercer de mediador en el proceso de paz y optó por congelar los contactos con representantes estadounidenses para este cometido.

Las autoridades palestinas también anunciaron medidas para buscar el reconocimiento como Estado en la esfera internacional, en las fronteras anteriores a 1967, y solicitaron la adhesión a 22 tratados y acuerdos globales.

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