Doble Calzada Ye de Ciénaga – Mamatoco: la solución a las inundaciones por la Quebrada Tamacá

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46 años atrás, Francisco llegó a Santa Marta. Trabajaba con el Incora en Zona Bananera y la entidad decidió trasladarlo a la capital del Magdalena, desde donde seguiría desarrollando su labor en el área de topografía.

Una vez en Santa Marta decidió buscar un lugar donde vivir, quería organizarse y tener un sitio permanente donde conformar su hogar, criar sus hijos, tener lo propio. Para esa época, el sector que hoy se conoce como el barrio La Lucha no existía. Eran terrenos libres que empezaban a urbanizarse. Francisco encontró un lugar donde levantar su casa y así lo hizo.

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Con el paso del tiempo La Lucha se convirtió en un numeroso asentamiento. La comunidad creció y se ubicaron alrededor de la quebrada Tamacá. Varias viviendas tenían su patio en la ronda hidráulica. Convivían con el afluente y los riesgos que esto implica. Así mismo convivían con la vía de entrada a Santa Marta, se construyó la primera Troncal del Caribe.

Sin embargo, la quebrada empezó a representar un riesgo para la comunidad. El inadecuado manejo ambiental, la mala disposición de residuos sólidos que eran arrojados al cauce, y los cambios climáticos afectaron las condiciones hídricas. En los fuertes inviernos se desbordaba y en severos veranos se secaba y descomponía. Entonces las afecciones de salud y las emergencias se hacían presentes en el sector.

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“Esa quebrada, eso era verraco. Cuando esa quebrada Tamacá se crece eso es avalancha brava y llevábamos del bulto todos los moradores de por aquí, nos tumbaba las paredes. A mí me la tumbó dos veces, y yo la levantaba con mi esfuerzo. Como yo era consciente que estaba a la orilla de la quebrada”, Recuerda, con un dejo de tristeza, Francisco.

A pesar de las campañas de educación ambiental y las labores de limpieza, la Tamacá cada vez parecía más incontrolable. La comunidad pedía una solución, reclamaban la intervención estatal para resolver esta situación de forma definitiva.

Solución que llegó de la mano de la construcción de la Doble Calzada Ye de Ciénaga – Mamatoco, se trataba de una magnífica obra de ingeniería que garantizaría el flujo de agua, la preservación de la ronda hidráulica y brindaría protección a los residentes de La Lucha.

“Demasiado lindo, demasiado bueno, muy bueno. El cambio se ve al 100% porque la verdad es que, donde hay un caño, ya la parte para la salud, ya se quitó ese caño de agua podrida, se quitó ese podredumbre que manteníamos ahí y había muchas enfermedades, porque los niños mantenían principalmente, con rasquiña, mosquitos y el dengue ese”, asegura Francisco, pensando en sus nietos.

Y es que hoy, 46 años después de llegar a La Lucha, Francisco y su familia duermen tranquilos. La obra pasó la prueba, la quebrada no los ha inundado. Los torrenciales aguaceros de octubre corren por la Tamacá sin afectar a los moradores del sector. Pero durante el verano tampoco sufrieron con los olores desagradables que anteriormente expedía la quebrada.

“Estoy satisfecho, muy contento. Donde me quedaba el caño,  ahora me queda un parqueadero ahí y antes no se podía porque estaba el caño… benefició al 100%, toda mi oportunidad de vivir aquí al lado de la vía y me voy a beneficiar”, reconoce Francisco, con una sonrisa que se dibuja en su rostro.

Aquellas noches invadidas de mosquitos, la inquietud por los niños que se podían enfermar, incluso la preocupación de contraer un dengue, han ido quedando solo en los recuerdos. En la era de la doble calzada el beneficio ha sido para todos. Ha mejorado el ambiente, el entorno, la salud, el tráfico, la seguridad, en fin, la calidad de vida.

Finalmente Francisco nos aseguró, con la certeza que dan los años, que la inversión de la construcción de la Doble Calzada Ye de Ciénaga – Mamatoco fue acertada. “Mi concepto de la vía es muy bueno, muy beneficioso, es un desarrollo para la ciudad y para todos los moradores que vivimos en este sector”.

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