Sobre la bendita reforma Tributaria y otras cositas

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Por: @YamiPeriodista

Para nadie es un secreto la forma como el anterior presidente dejó a Colombia, las condiciones lamentables en materia económica… salud, seguridad y educación, ni hablar de la muy bien organizada entrega del país, todo por un Nobel.

Es así como al actual mandatario le ha tocado no solo bailar con la más fea, sino que además enferma, por la novedad de una Pandemia que ha desatado cientos de situaciones en muchos aspectos importantes del país y que lógicamente hicieron cambiar algunos de los objetivos que debió tener Duque proyectados para sacar adelante a la nación.

Es cierto que desde antes de pandemia, muchas cosas estaban grave, precisamente por la forma que el actual mandatario encontró la situación, que a lo mejor en los primeros meses no aprovechó y adelantó estrategias para mostrar su inicial forma de salvar al país de deudas y líos económicos, pero también es muy cierto que con una tamaña novedad como una Pandemia que se da en el mundo cada cientos de años, no ayudaba en nada cualquier ilusión de Duque para mostrar su capacidad de no solo dirigir los destinos de un país, sino sacarlo a flote de donde lo dejó ese “Nobel” de paz a costa de impunidad.

Empezó la pandemia y todo se complicó más, mal o bien que halla sido el manejo al tema, no ayudó a que cualquier proyecto de reformas o estrategias de recuperación presupuestal o economíca sea de agrado a todos los gremios del país, especialmente el del comercio. Pues más allá de alto, medio o bajo que sea el estrato, llevaría un pedazo de la torta en impuestos, IVA u otras arandelas, que a nadie le hace gracia.

Es entonces así que, se llevó a cabo lo que era inevitable, la puesta en marcha de reformas, planes o estrategias que ayudarían al país.

Acelerado? En mal momento? Ambicioso? Abusivo? Exagerado? Quizás algunos o todos los anteriores, pero así lo hizo y propuso el ministro Carrasquilla, a quien no solo le costó la cabeza haberse atrevido, sino que su carrera política y sobre todo de funcionario, al parecer se dañó irremediablemente, más cuando el país está lleno de más que analistas, de jueces sin cartón y conociendo para entender las cosas buenas, menos los errores de otros.

A nivel nacional todo mundo dió su opinión, desde grandes líderes políticos hasta “payasos” que se creen expertos por sus cuentas de redes sociales y ni hablar de algunos medios de prensa que ya no solo informan sino que opinan, aconsejan, contradicen y hasta juzgan a mandatarios, fuerza pública y protagonistas, al entrevistarlos o hablar de ellos.

La bendita reforma, realmente era la excusa perfecta para quienes no solo quieren quitar a Duque del camino, sino a quienes creen que con violencia se llega más rápido al poder de un país. La excusa de una izquierda mediocre y empeñada en demostrar lo ruines que son en sus acciones de destrucción y sangre. La excusa de algunos malos líderes políticos, viejos dinosaurios, que ya deberían estar cuidando nietos y más bien aún se dedican a pescar en río revuelto. La excusa de una juventud inculta, sin principios, irresponsables, que se creen revolucionarios y defensores, pero que realmente no saben de historia patria, de cuidar los recursos públicos, de respeto a las autoridades y menos del valor de un huevo para la comida de la casa. Se han convertido en su mayoría en los bobos utiles de líderes de izquierda, de un hambriento de poder a costa de lo que sea como lo es Petro, e incluso de grupos al margen de la ley, altamente peligrosos de aquí y de Venezuela, queriendo dañar a Colombia a como dé lugar. Cosa que espero Dios, jamás se los permita.

En este momento y muy a pesar de la retirada de dicha reforma, siguen los desmanes, las malas formas de pedir algo, con marchas innecesarias o que podrían esperar se controle el COVID, quien es finalmente el que ganará, llevandose a los que más pueda. Siguen esos aprovechadores de lo malo haciendo el mandando quien sabe a quién o quiénes, ahora con la excusa de la reforma de la salud, de derechos y de temas de país, que ni se arreglan de un día para otro, ni son caprichos individuales para complacer.

Termino esta nota diciendo que, más allá de que todo esto sea una lucha de país, como el de muchos otros países del mundo, la de acá es más difícil, “pues los que más piden aquí, son los que menos dan” y algunos “Políticos de aquí no saben perder, prefieren antes destruir”

¡Dios nos ayude, Dios salve a Colombia¡

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